viernes, 30 de marzo de 2012

Las Fuentes en los años 60 Plaza Nuestra Señora del Portal


Hablar de esta plaza es hablar de reivindicación, pretensiones ciudadanas y exigencia de libertad en aquellos años de control y silencio que impuso la dictadura de Franco

En mi recuerdo aparecen los comerciantes y sus respectivos negocios que fueron dando vida a la plaza. Cristalería Ramos, Pastelería Magema, Patatas y Aceitunas Aransay, Bar Madriles, Peluquería Gil, Fontanería Alfredo, Taller mecánico Luís, Sastrería Cortes y la carnicería de mi familia en la calle de Nicanor Villa Villita.
Un día de la primavera de 1965 sucedió un hecho insólito. La plaza tenía un aspecto deplorable. La falta de desagües la había convertido en un auténtico barrizal y “Los patateros”, (la familia compuesta por Adolfo y Eloísa, sus cuatro hijos, Emilio, Alfredo, Felipe y Luís Miguel, además de su primo Adolfo) tomaron una iniciativa para denunciar el abandono del barrio y la falta de infraestructuras en la que arrastraron a todos los comerciantes de la zona. Así, colocaron dos muñecos a modo de espantapájaros en mitad del lodazal que era la plaza en actitud de estar pescando y con la leyenda “SE PROHIBE PESCAR BAJO LA MULTA MUNICIPAL DE 25 PESETAS”. La reacción no se hizo esperar. Primero de la prensa, con fotos y artículos en los diarios, pero después el Ayuntamiento, ya que a los pocos días la plaza cambio de imagen y se convirtió en un lugar totalmente saneado de hormigón, asfaltado, dotado de todos los servicios y que sirvió de un lugar de encuentro de todos aquellos chavales y chavalas que habitábamos cerca de allí, Maestro Mingote, Nicanor Villa, Florián Rey, Rodrigo Rebolledo, Grupo Girón, etc.
La vida continuó en la plaza Nuestra señora del Portal, apacible y convertida en un auténtico eje de la vida social del barrio, hasta que un buen día alguien pensó en instalar allí una gasolinera. La respuesta del barrio volvió a surgir espontánea, al unísono y eficaz, porque no hubo estación de servicio.
Este segundo hito fue muy importante para el devenir de este barrio luchador, colectivo, hospitalario, noble, pues ello supuso la creación de un movimiento ciudadano que nació con el nombre de Asociación de Cabezas de Familia, cuya financiación y fondos se iban recaudando por todos los domicilios, puerta a puerta, mes a mes, desinteresadamente y con el ánimo de buscar el beneficio y bien común para este gran barrio de Las Fuentes. Su sede se ubico en la calle de Eugenia Bueso, número 9, junto al Bar Romanillos que tan gratos recuerdos me trae a mi memoria.
 
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