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viernes, 28 de septiembre de 2012

Día Internacional del Café.


En todo el planeta se le llama por el mismo nombre, “café”. Nos gusta cómo sabe, cómo huele (¡cómo huele!), nos gusta caliente, nos gusta frío, nos gusta solo y acompañado, nos gusta con leche, cortado, pero también nos gusta un café largo y reposado de un sábado por la mañana, esos cafés de diez minutos y hojas de periódico con restos de cruasán. Nos gusta por la mañana, nos gusta por la tarde y hasta por la noche, si la cosa se complica (se complica tantas veces…). Por gustar nos gustan hasta las tazas, las cafeteras (las nuevas y las viejas), los molinillos y todos los aparatuquis que hacen que nuestra vida sea un poco más cafetera.

Café: un puñado de curiosidades
El origen no puede molar más. Una cabra loca. Ése, amigos, es el origen del café. Me explico: la leyenda más difundida cuenta que un pastor etíope llamado “Kaldi” observó como una de sus cabras se volvió majareta y espídica tras ingerir los frutos de unos arbustos salvajes llamados “bunnus”, hoy conocidos como “cafetos”.
De ahí nos vamos al año 575 A.C., fecha aceptada por la “comunidad científica” (imaginen aquí a un grupo de tipejos con bata blanca, ceño fruncido, ceja arqueada y tacitas de café con leche) como la época en la que se registran los primeros cultivos de café en Yemen. A Europa llegó en 1600 importado por comerciantes venecianos y las primeras reacciones fueron de ¡Prohibición! ¡Pecado! ¡Lujuria! (cómo no nos va a gustar el café) pero el Papa Clemente VII (que era un poco viciosín) se negó a prohibir semejante exquisitez, se pusieran como se pusieran los moñas en la Santa Sede. Y así, “Bottega del Caffè” abre sus puertas como la primera cafetería en Venecia.
En 1650 se plantan lo cimientos de la primera cafetería inglesa en Oxford, lo hace un judío llamado Jacob. Y de ahí al cielo: octavillas, reuniones políticas, negocios, jaleos, contrabando y cientos, miles, cientos de miles de reuniones en torno a una cafeteraHasta ayer mismoTodo pasa en lo cafés.
 Foto: Flickr
Via: Traveler
Enlace:

lunes, 17 de septiembre de 2012

Restaurante El Trasgo (Zaragoza)


Restaurante El Trasgo Zaragoza

Lunes 3 de septiembre 2012, el 2º Concurso de recetas con verduras ha finalizado, su último acto, la visita gastronómico_cultural que han protagonizado Tere, ganadora del concurso y su esposo durante todo el fin de semana junto con Margot y yo mismo, tocó a su fin.
Es lunes, Margot y Miguel siguen en Zaragoza y nos vamos a conocer el Trasgo, lo han abierto hace un més y me han hablado muy bien de el, así que alli que nos vamos a experimentar otra aventura gastronómica.
¡¡¡Y que aventura, excelente!!!
Os dejo con la crónica que Margot ha realizado del restaurante, mejor no se puede describir la visita al Trasgo al que deseo todos los éxitos que por su buen hacer se merece.

Me encanta que el chef me sorprenda, he probado en dos ocasiones un menú degustación sin saber lo que iba a comer dejando que él chef improvisara.
Disfruto con platos elaborados, bien emplatados, sorprendentes, cuidados, hechos con pasión, y en el que el resultado final sea disfrutar, y en algunos casos como éste, divertirse comiendo.
Javier y yo somos muy parecidos, nos gusta lo bueno que tiene la vida, y nos sincronizamos muy bien.
Nos sorprendió a Miguel y a mí, llevándonos al restaurante El Trasgo, yo ya lo había visto la noche anterior en Internet, buscaba un lugar con glamour donde ir a comer, pero Javier se me adelantó.
El Trasgo surge de la necesidad de Chema Ramón de dar rienda suelta a su creatividad y hacer cocina de vanguardia, en la sidrería El Trasgo Centro Asturiano de Zaragoza, no podía desarrollarlo.
Comimos un menú degustación que consistía en 9 platos, prepostre y postre.
Empezaba como un juego visual, y terminaba en una explosión de placer en boca, y una emoción por querer saber que sería lo siguiente…
Cada plato que aparecía en la mesa era todo un espectáculo, un placer para los sentidos.
Empieza la función…
Salmorejo de cerezas y arenque ahumado.
Un salmorejo delicioso con toque de arenque muy suave. Cada plato estaba maridado con un vino distinto.
Diversidad marina:
Un surtido de miniaturas, hacía esta bonita composición. El pan era sustituido por la piel de bacalao deshidratada y polvo de tomate, que había que ir mordisqueando de vez en cuando.
Huevo de cristal.
Este huevo era todo un espectáculo, iba servido con dos platos de cristal glaseado, y dentro había una lámpara led, cuya luz se dejaba ver a través de la clara del huevo, que era traslúcida en lugar de blanca, dando la sensación de cristal.
Cada plato había que comerlo según nos indicaba David, claro que a veces no lo conseguíamos. En este gané yo, había que romper la clara un poco hasta llegar a la yema sin que se rompiera.
Frissel de foie grass
El frissel era el típico helado de corte que se vendía en un carrito por la calle cuando eramos niños…
Fabada
Un deconstrucción de fabada: judías en puré, morcilla en espuma, chorizo en polvo, y la teja de panceta. Había que probar un poco de cada cosa por separado par< apreciar los sabores de cada uno de los ingredientes, luego mezclarlo todo, cerrar los ojos, degustar y sentir el verdadero sabor de la fabada.
Fish & chips
El mítico fish & chips, versionado con chips de boniato. Lo mejor de todo era el cucurucho donde iba servido, simulaba un artículo de un periódico escrito por Javier, haciendo una valoración del menú que habíamos comido y por supuesto con una gran crítica. Estaba impreso en oblea con tinta comestible, aparecía el logo del blog de Javier: A la carta para dos. Cuando lo vi llegar a la mesa me emocioné por dos motivos, uno por esa gran idea que había tenido el chef, y por que sorprendería a Javier, y así fue.
¿Que es?
Mi menté me traicionó, ya que conocía de antemano que era eso. Os iba a dar una explicación de lo que era, pero para los que no lo sepáis os dejo con la incógnita por si vais a descubrirlo a El Trasgo.
Rabo de toro y gazpacho de fresas lyo
Un espectáculo de plato, el aroma del vino tinto se conseguía al añadir el vino en el recipiente con hielo seco, el aroma del vino flotaba en el ambiente. Genial!!!
Cordero 10
Un cordero al romero, delicioso con diez guarniciones.
Natura
El Natura es un triángulo de obulato con un relleno de sabores cítricos para preparar la boca para el apoteósico final del postre. No he puesto foto ya que no quedo bien.
Éxtasis
Un maravilloso y espectacular pre postre. Canutillos de pasta filo rellenos.
Final Dessert
Con esta magnífica puesta en escena de Francesco y Mamen, os dejo sin ver las imágenes de como finaliza el postre.
Así no rompo la magia y la emoción que despertó en todos nosotros. Si vosotros deseáis ver el acto completo deberéis ir a El Trasgo a degustarlo. Os vaticino un final apoteósico!
Quiero dar las gracias por esa cocina extraordinaria, llena de texturas, sabores y olores, a Chema Ramón y Roberto Baquero, a todo el personal de cocina, David Plato jefe sala y barman, Alfredo en sala, a todos por su trato y por su trabajo en equipo, muy bien coordinado para que todo saliera a la perfección.
Hicieron de la comida un gran espectáculo, donde ellos eran grandes actores y nosotros meros espectadores, disfrutando de una gran obra.
Mil gracias, volveremos…
Nota: Nos deleitaron también con una cata de Gin tonic que pondré próximamente.
Restaurante El Trasgo.
C/C/Josefa Amar y Borbón 8
50001 Zaragoza
Tlf.977 22 21 01 02

Enlace:

domingo, 26 de agosto de 2012

Distintas formas de pedir café en España


El café es una de las bebidas más populares en España. Son muchas las tradiciones y los gustos que hemos ido desarrollando, así que no extraña que encontremos algunas diferencias según la región. Podríamos diferenciar entre el que toma café casi por costumbre, con granos de poca calidad, muy aguados o con mucha leche, del auténtico gourmet cafetero. Sea como sea, destacan algunas variedades.
Desafortunadamente, cada vez se cobran más caros y se sirven peor, y es que parece haber una falta de interés generalizada por preparar y servir un café correctamente.

Café solo: El café por excelencia, el más simple, pero que puede ser tan distinto según el bar o cafetería que lo sirva.
Un buen café solo debe partir de buena materia prima, agua de calidad y ser molido en el momento. La cafetera debe estar en buenas condiciones y usar la cantidad exacta de café por carga, y disponerse en una taza alta y estrecha de porcelana. Jamás debe recalentarse, para disfrutar del café tiene que servirse al momento.
Café cortado: Con la misma cantidad de café que en un solo, se añade leche calentada con un vaporizador y se añade hasta llenar la taza, no muy grande.
Café con leche: Su nombre lo dice todo. La cantidad de leche deseada puede variar según el gusto del comensal, así que se suele servir delante del cliente, con el tipo de leche que prefiera (caliente, fría, desnatada, etc.). Se prepara en una taza más grande.
Bombón/biberó/goloso: Lo normal es preparar un café solo en un vaso estrecho de cristal, y a continuación se añade leche condensada. Deja un bonito contraste de colores que se funde cuando el comensal mezcla con la cucharilla.
Carajillo: Desgraciadamente cada vez es más difícil encontrar un lugar donde sirvan uno de verdad, y no sólo un café acompañado de licor, a veces incluso dejando la botella al cliente. El buen carajillo se comienza calentando y quemando brandy con unos granos de café y corteza de limón, que después se añade al café solo preparado. La infusión de alcohol se puede colar o servir con los granos y la piel del cítrico, opción que personalmente me gusta más.
Asiático: Se trata de una variedad típica del campo de Cartagena, aunque también se puede pedir en otras zonas de la Región de Murcia. Su origen se sitúa en el Bar Pedrín, aunque algunas teorías lo remontan al café de recuelo que empleaban los pescadores cartageneros para calentarse. Un asiático consiste en un café solo al que se añade leche condensada, brandy, licor 43 y canela molida. Debe servirse en un vaso o copa de cristal característico, muy caliente. Bien cargado y muy dulzón, es todo un reconstituyente en los días fríos.
Belmonte: Típico de la zona mediterránea, un belmonte es básicamente un café bombón con un toque de brandy. Café solo servido en taza o vaso de cristal con leche condensada y el licor.
Café del tiempo: Variedad característica de la Comunidad Valenciana, especialmente durante el verano. De preparación sencilla, consiste en un café normal o descafeinado, azucarado, servido frío y con mucho hielo, pudiendo llevar también una rodaja de limón.
Leche y leche: Doble ración láctea para los menos aficionados al regusto amargo del café. Se prepara, como el bombón, en una taza o vaso de cristal, donde se vierte la leche condensada. A continuación se llena unos 3/4 con el café y se corona con leche cremosa calentada con vaporizador.
Barraquito: Especialidad popular en Canarias, a base de café, leche y leche condensada. Puede llevar además licor, canela y limón. Variedades por Europa

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